16.3.11

París.

Qeridos lectores, hoy me siento como si me llamara Agnes y protagonizara un programa lleno de clase y cultura...y es que, esta entrada habla sobre París.
Así es, he cumplido uno de mis peqeños sueños, he llegado a la capital de la luz, a la ciudad del arte y de las visitas. El lugar en el qe te sentirás qe no eres nadie bajo las altivas miradas y buen parecer de los allá residentes. Esto último es mentira, es para alimentar el mito, nada más. París es una capital en la qe podrás ir de un sitio a otro fácilmente y podrás ver y andar las calles qe fueron escenarios de muchas de las grandes películas con historia de amor. En París podrás ver la sonrisa más enigmática de la historia del arte o la escultura con el beso más hermoso que jamás se haya dado; los brazos perdidos más armónicos y la Victoria sacudida con el viento de las aguas más impactante del mundo; el código con el qe empezó una serie de trasbases de lenguas o el retrato del loco qe murió de hambre y al qe hoy le comprarían los girasoles más simples del mundo por millonadas. Lo qe ya habréis oído antes "hay qe ir".

Como inicio al mundo fotográfico, os enseñaré el símbolo del lugar, y os cuento, para cuando vayáis, qe a partir de las 19h, a cada hora en punto, aparecen durante unos cinco minutos unas lusesitas que hasen shirivitas, merece la pena.

Una suerte estar ahí debajo y qe no te caiga "la lluvia" de los visitantes

Es obvio qe todo lo qe os voy a enseñar en esta entrada ya lo habréis visto miles de veces en películas, vídeos, postales o similares, es el fallo de la ciudad, tiene enamorados a tantos millones de personas qe es imposible qe te sorprenda la primera visita.
Os voy a poner en situación...primero de carrera, varios amigos se juntan a hablar de sus sueños y de repente empiezan a decir qe cuando se vayan de Erasmus irán en amor y compañía a París. Varios años hablando de ello como una utopía juvenil y de repente, se ven montados en aviones, trenes, coches compartidos y demás medios de transporte para allí encontrarse. Es maravilloso cumplir sueños, pero más aún si esos sueños son compartidos. Esta entrada no sería nada sin vosotros. -Fin del sentimentalismo en la web.- Por tanto, como ya estais puestos en situación, entendéis lo magnífico qe ha sido este viaje, tanto por la localización, como por la compañía.
No hay nada verde en esta Avenida.
Según el día, he de darle un poco de tinte a la imagen o no, porqe es casi imposible ir a París y qe no te llueva. Nada le qita el encanto.
He de decir a estas alturas, qe no tengo demasiadas fotos, porqe ¿si fuérais una cámara de fotos, cuándo decidiríais revelaros contra vuestro tirano jefe? Obviamente en medio de las deseadas vacaciones...no importa, las fotos no lo son todo, además lo qe os pudiera mostrar, ya os digo qe lo tenéis en vuestra retina. Con permiso de mis amigos, tomaré algunas de sus fotos para ilustrar esto y qe no se qede en letras.


Los días con mis amigos me vinieron estupendamente, me hicieron respirar, oxigenar el alma y disfrutar sin preocupaciones, reír es fácil con ellos, viajar sin escrúpulos y sin dinero, visitar museos, sentir el mismo aire qe las ratas de su metro (no estoy insultando a nadie, el metro de París es famoso por sus ratas) y el mismo también qe respiró Ewan McGregor al besar a Nicole Kidman. El mismo incluso qe Napoleón suspiraba al enterarse de las batallas acabadas. Hablando de Napoleón, he aqí lo qe se supone qe estaba erigido para la conmemoración del éxito de una batalla y qe se presenta como un símbolo de su orgullo. Como nota curiosa os diré qe las aseguradoras no cubren los accidentes qe puedan tener los coches ahí, ya qe es en la única rotonda de París en la qe los coches de dentro deben ceder el paso...cosas de franceses.


Esto qe sigue, va dirigido a mi peqeña Esmeralda, qe siempre brilla con luz propia, y qe siempre va conmigo esté donde esté. Es bonito ir a Nôtre Dame y pensar "por favor, qe ninguna turista quebecqiana se tire sobre mí" o disfrutar con las velas encendidas, con las impresionantes vidrieras (a mí los colorines ya sabéis qe me llaman la atención), con el coro, las gárgolas y mil estatuas qe "clavan sus ojos en ti". Entrar y pensar "me acojo a sagrado" pero negarte a decirlo, vaya a ser qe te entiendan...además tienen unos confesionarios muy humildes, sí, señor.

Y ya llegamos al final de la historia, mi parte favorita,  de la qe ya os he enseñado una parte. [Vuelvo a pedir disculpas por la falta de fotos emblemáticas.] El barrio de Montmartre, barrio de artistas, bohemios y soñadores, bueno y de sex shops también. Un lugar escalonado, en el qe sonreír y sorprenderse es posible -¡al fin!-. Lo mismo un músico te toca el "obi obá" en la puerta del Sacre Couer, qe vas subiendo desde el Moulin Rouge y te encuentras dentro del café qe te hizo soñar. Lo mismo admiras a Nino Quincampoix por subir corriendo las escaleras con flechas azules, qe crees oir a Yann Tiersen con su piano en una esqina. Sí, amigos, lo he dejado para el final, cierro por hoy con una imagen de ensueño.
Y sí, me tomé un café dentro.